Las fotos de tu hotel: qué falla y cómo arreglarlo

En un portal, tu hotel son ocho fotos y un precio. El texto lo lee poca gente y la descripción todavía menos. Las fotos deciden si te abren la ficha.
Y sin embargo la mayoría de alojamientos pequeños tienen las mismas fotos desde la última reforma, hechas con el móvil de alguien un día nublado.
Qué fotos hacen falta
Una lista mínima, por tipo de habitación —no una sola para todas—:
- La habitación desde la puerta, que es como la ve el huésped al entrar.
- La cama entera, sin cortarla, con la ropa recién puesta.
- El baño completo, con la ducha o la bañera visible. Es la foto que más se busca y la que más se omite.
- El detalle diferencial: la vista, la terraza, la viga, la bañera exenta.
- Las zonas comunes: entrada, salón, comedor, piscina, terraza.
- El desayuno servido, no el buffet vacío a las siete.
- El entorno: la playa, la plaza, la montaña. Contexto de por qué venir.
Si vendes tres tipos de habitación, necesitas fotos de los tres. La mayoría de las quejas de «no era lo que vi» nacen de usar las fotos de la superior en toda la ficha.
Las reglas que se saltan siempre
Luz de día, sin flash. A media mañana o a última hora de la tarde. El flash directo aplana la habitación y saca el color de las sábanas.
Cortinas abiertas y luces encendidas. Suena contradictorio y funciona: equilibra el interior con la ventana.
A la altura del pecho, no de los ojos. Las habitaciones se ven más amplias desde algo más abajo.
Cámara recta. Las líneas verticales, verticales. Es lo que separa una foto profesional de una foto de aficionado, más que el equipo.
Sin nada personal a la vista. Ni el carro de la limpieza reflejado en el espejo, ni el cable del cargador, ni la puerta del baño a medio abrir.
Formato horizontal para los portales. Es como se muestran, y una foto vertical se recorta por donde no quieres.
El error que sale caro: embellecer
Saturar el azul de la piscina, usar gran angular hasta que la habitación de 14 metros parezca de 25, quitar el edificio de enfrente.
Eso no vende más noches: adelanta la decepción al momento de la llegada, que es cuando ya has cobrado y cuando todavía puede escribir una reseña.
La regla es simple: la foto tiene que ser lo que el huésped encuentre. Si tu habitación es pequeña pero está muy bien puesta, fotografíala pequeña y muy bien puesta. Hay clientela para eso.
El orden importa
La primera foto es la que sale en la lista de resultados y decide el clic. Debe ser la mejor imagen del alojamiento, no el logotipo ni la fachada desde la acera de enfrente.
Después, el orden que funciona: exterior o zona común más atractiva, habitación, baño, desayuno, entorno.
Mantenerlas al día
Las fotos caducan. Una reforma, un cambio de mobiliario o unas sombrillas nuevas y las fotos ya no son ciertas.
Y hay un sitio donde casi nadie las actualiza: los extranet de los portales. Es habitual tener la web al día y en un canal las fotos de hace cuatro años. Esa diferencia entre lo que se promete en un canal y lo que hay se paga en reseñas y en reclamaciones. Merece la pena revisar canal por canal una vez al año, igual que se revisan los precios en el channel manager.
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